miércoles, 13 de octubre de 2010

"LOS DERECHOS HUMANOS Y LA TRATA DE PERSONAS"


Rodolfo Arturo Salazar Araujo*
1.- Introducción.
PEREZ LUÑO precisa que los derechos humanos son “un conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualad humanas, las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional”; por otro lado el Grupo Académico IEPALA señala que los Derechos Humanos son “aquellas exigencias del poder social, cuya toma de conciencia en cada momento histórico por los individuos y grupos sociales, en cuanto que manifestación de los valores sociales fundamentales, supone la pretensión de garantizarlos bien por la vía institucional, bien a través de medios extraordinarios”.
La sociedad contemporánea reconoce que todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derechos frente al Estado, derechos que este, o bien tiene el deber de respetar y garantizar o bien está llamado a organizar su acción a fin de establecer su plena realización de estos derechos; atributos de toda persona e inherentes a su dignidad, que el Estado está en el deber de respetar, garantizar o satisfacer. Estos derechos hoy los conocemos como derechos humanos.
Es importante señalar que estos derechos en la actualidad no solo están enmarcados dentro del ámbito interno de los Estados, sino que se han internacionalizado ubicándose así en lugar preponderante dentro de la política internacional. No cabe la menor duda que el tema de los derechos a pasado a ser desde un punto de vista jurídico y político, a una cuestión propia, de una manera exclusiva o casi exclusiva, del derecho interno, a su constitución, en una realidad internacional, y más allá de cualquier teoría es un objeto que coexisten entre la realidad interna y la realidad externa.
Los principios de los derechos humanos son:
La Universalidad, está referido a que los derechos humanos le pertenecen a todos, en cualquier parte, y que son iguales para todas las personas. Se basa en los principios de igualdad y de la no discriminación. Los derechos existen sin tener en cuenta la nacionalidad, raza, sexo, religión, clase, origen étnico, idioma o edad. Todas las personas tienen las mismas necesidades y derechos básicos, que tienen que verse defendidos y protegidos en todo momento. La universalidad se entronca, además, con la igualdad de todos los hombres en cualquier tiempo y lugar.
La Transnacionalidad, significa que no depende de la nacionalidad toda vez que son inherentes a la persona, en el lugar donde se encuentre siempre portará en sí misma. BIDART CAMPOS dice al respecto que los derechos humanos son superiores y anteriores al Estado y, por eso mismo, inalienables e imprescriptibles, los derechos humanos significan una estimativa axiológica en virtud del valor justicia, que se impone al Estado y al derecho positivo. No dependen para nada de la situación histórica del hombre, de su inserción temporal en una sociedad política y de sus valoraciones colectivas.
La Irreversibilidad, es decir una vez que un determinado derecho ha sido formalmente reconocido como inherente a la persona humana queda definitiva e irrevocablemente integrado a la categoría de aquellos derechos cuya inviolabilidad debe ser respetada y garantizada
La Inalienabilidad, entendemos que todos los derechos les pertenecen a todas las personas desde el momento en que nacen . Nacemos con derechos y ningún gobierno puede negar a persona alguna sus derechos humanos básicos.
La Indivisibilidad entendemos que todos lo derechos humanos están relacionados entre sí, por lo tanto, los derechos se encuentran interrelacionados y son interdependientes. Los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales no se pueden considerar como si no estuviesen conectados entre sí. Se complementan los unos con los otros. Ningún derecho es más importante que otro y los derechos de una persona no son más importantes que los derechos de otra persona.
2.- La Dignidad Humana y su vinculación consustancial con los Derechos Humanos.
Pero lo más sustancial de los Derechos Humanos es su vinculación a la dignidad de la persona; el ser humano posee una dignidad especial que debemos reconocer y respetar. El valor de la dignidad humana cobra cada día mayor fuerza. Se fundamenta en la conciencia del valor supremo de la vida y encierra un triple significado:
- En primer lugar, dignidad humana significa que el ser humano no es un fin, en y para sí mismo, y que de ningún modo puede ser reducido a un medio. Un medio es algo cuyo ser consiste en ser para o servir para, es un instrumento. El ser humano no es un medio. Puede si cumplir la unción de medio, pero nunca su vida puede reducirse a esa función. Así por ejemplo, un trabajador, durante el tiempo de su trabajo, opera como un medio para producir algo. Cuando se le reduce a un ser humano a ser un mero instrumento de producción de placer, de servicio, se le está negando su dignidad como persona. Esta es la situación, por ejemplo, del esclavo, queda recudido a instrumento y por tanto, a mercadería que se puede comprar y vender.
- En segundo lugar, el concepto de dignidad implica el respeto incondicional que el hombre reclama para su propio ser en todas sus dimensiones. Por cuanto no acepta ser reducido a instrumento, ser utilizado, instrumentalizado, mediatizado, exige ser respetado.
- En tercer lugar, a través de la dignidad humana expresamos que el hombre, individual y colectivamente tomado, por cuanto es persona, es el sujeto, original y terminal, de toda valoración moral.

El valor de la dignidad humana, con este triple significado, cobija a todos y cada uno de los seres humanos. No admite privilegios de ningún tipo, ni restricciones en su aplicación a los grupos humanos.
3.- Conexión entre la Trata de Personas y los Derechos Humanos.
La trata de personas por la forma como se desarrolla atenta directamente contra los derechos humanos. Recordemos que las víctimas de esta modalidad se encuentran constantemente sometidas a condiciones de maltrato, explotación sexual, sometimiento a infrahumanas condiciones de vida, malnutrición, asistencia sanitaria nula o clandestina, maltrato físico y psicológico.
La trata de personas es consecuencia directa del incumplimiento estatal de las más mínimas obligaciones de derechos humanos. Los gobiernos que han firmados tratados de Derechos Humanos se hacen responsables de actuar con la debida diligencia o buena fe con el fin de prevenir, investigar y castigar cualquier violación de los derechos reconocidos por dichos tratados; la debida diligencia en el contexto de la trata de personas implica que los gobiernos tienen el deber de brindar protección a la persona víctima de trata, de acuerdo con sus obligaciones bajo la ley internacional. De esta manera, los gobiernos deben aplicar el principio de la debida diligencia para asegurar una prevención efectiva a la trata, investigación pronta y exhaustiva , y procesamiento a tratantes con la consiguiente compensación para la persona que es su víctima. Mas aún, los derechos humanos se encuentran protegidos en muchas constituciones y esa protección normada en la legislación nacional de muchos países alrededor del mundo.
La función de los gobiernos en el reconocimiento de los derechos humanos se puede clasificar en tres categorías:

- El principio del respeto que deben mostrar los gobiernos a los derechos humanos de las personas y deberán emprender acciones para apoyar los principios de los derechos humanos.

- Los gobiernos tienen que asegurarse de que sus leyes y políticas no le permitan a persona alguna que viole los derechos humanos de cualquier otra persona.

- Los gobiernos han de promoverlos, esto es, asegurarse de que las personas conozcan sus derechos y como han de ejercerlos.
Lamentablemente estos derechos primordiales inalienables, inherentes a todo ser humano, en los sujetos que han sido víctimas de la trata son violentadas pero curiosamente esta vulneración no empieza cuando éstas han caído en manos de las redes de proxenetas y traficantes, sino mucho antes. Sobre el Estado recae la responsabilidad por omisión en el cumplimiento de garantizar a todas las personas en condiciones de equidad los derechos económicos, sociales y culturales y por abandonar sus obligaciones con la infancia como acreedora de los derechos de protección y de cuidado. Ante la ausencia de medidas para proteger y promover los derechos de las mujeres, la trata de personas prospera.
Los verdaderos derechos humanos que todas las mujeres deben disfrutar comienzan por el derecho a no ser discriminadas por razón de su sexo. La explotación sexual como uno de los comportamientos fines de la trata de personas viola este derecho, porque en un sistema de extrema discriminación de un grupo de seres humanos, que es puesta en situación de servidumbre sexual por y en beneficio de otro grupo de seres humanos, y no se puede negar que son las mujeres y las niñas quienes son prostituidas. Viola el derecho a la integridad física y moral, por la alienación de la sexualidad de las mujeres que es apropiada, envilecida y convertida en una cosa que se compra y se vende. Viola la prohibición de la tortura y de todo castigo o tratamiento cruel, inhumano o degradante, porque las prácticas de “entretenimiento” sexual y de la pornografía, así como las ejercidas por los clientes, son actos de poder y de violencia sobre el cuerpo femenino. Viola el derecho a la libertad y a la seguridad, y a la prohibición de la esclavitud, del trabajo forzado, porque millones de mujeres y niñas de todo el mundo son mantenidas en régimen de esclavitud sexual para atender la demanda de sus consumidores masculinos, mas numerosos que ellas aún; y para generar beneficios para los capitalistas del sexo. Viola el derecho a disfrutar de un buen nivel de salud física y mental, porque la violencia, las enfermedades, los embarazos no deseados, los abortos en condiciones insalubres y el sida, presentan riesgos graves para las mujeres y las infracciones de los derechos humanos son a la vez causa y consecuencia de la trata de personas.
Solo para tener un idea de las violaciones de los derechos humanos que conlleva la modalidad de la trata par fines de prostitución basta observar la forma como las tienen sometidas a un control riguroso, en principio, controlan sus movimientos, para ello les retienen sus documentos de viaje , las mantienen en burdeles o casas enrejadas, candados en las puertas, debidamente resguardadas. Les intervienen las líneas telefónicas y les restringen su derecho de expresión indicándoles las personas con las que pueden comunicarse.
Es frecuente que sean las víctimas de trata y no los integrantes de las organizaciones quienes enfrentan el procesamiento, detención y multas por entrada ilegal al país, posesión de documento fraudulento y ausencia de permisos de trabajo. El discurso a desarrollar por cada país debe estar relacionado en base a plantear en forma unívocamente que la trata de mujeres viola los derechos humanos de las víctimas. A menudo las víctimas son devueltas a sus países de origen como inmigrantes ilegales; devueltos a las mismas condiciones de las que huyeron en vez de ser identificadas como víctimas de un delito. Esto impide que tengan la oportunidad de recuperarse del trauma y también le es negado el acceso a la justicia a través de una acción civil o penal en contra de los responsables. La expresión “tratante” se refiere a quienes se dedican a la captación y el transporte de personas, los que ejerzan control sobre las víctimas de la trata, quienes las trasladan o las mantengan en situación de explotación, aquellos que participen en los delitos conexos y quienes obtengan un lucro directo o indirecto.
La preocupación por las víctimas de trata no solo es legítima sino que también es absolutamente necesaria. Las propuestas que enfocan los derechos de las víctimas, en su vertiente preparatoria, coinciden en varios puntos con las preocupaciones de las organizaciones de mujeres, de derechos humanos y humanitarias; pues la atención de los intereses de la víctima y el paradigma de justicia reparatoria son centrales para las mismas. Es importante interiorizar la idea de que la mujer es víctima, no acusada. Los casos de mejor ejercicio en lo que respecta a la protección de los derechos de la víctima son también los casos en donde hay un entendimiento y una voluntad real por parte de las autoridades involucradas. Muchas veces “protección” todavía quiere decir represión a los derechos de la víctima; por eso es importante, garantizar que el tratante sea y siga siendo el objeto principal de las estrategias de lucha y que la acción coercitiva en la materia no exponga a la víctima al riesgo de ser sancionada por delitos cometidos como consecuencia de su situación.

* Fiscal Adjunto Superior de la Segunda Fiscalía Superior Penal de Moyobamba – San Martín.



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